CAMINO DEL CONDOR

Nuestro propósito.

En tiempos globalizados, donde caminamos de manera uniforme hacia lugares preestablecidos por el consumo y la pertenencia social, sentimos que es de fundamental importancia volver a caminar la tierra, desnuda, nutriente, natural. Creemos que el sufrimiento y la enfermedad actual, derivan principalmente de la enorme separación que se estableció entre las personas y su entorno natural. Sentimos que sin raíces y memoria es difícil encontrar el rumbo. Es por eso que nuestra vida toda apunta hoy a reencontrarnos con aquello que olvidamos pero que yace en cada uno de nosotros, ansioso por ser despertado.

En nuestro propio camino, nos hemos ido enriqueciendo en el intercambio con diversas culturas originarias, entendiendo que cada una de ellas nos acerca de forma diferente con sus saberes y costumbres a un mayor entendimiento, pero que en suma todas se dirigen a este mismo punto: ser la tierra, sentirnos parte, como hermanos de una gran madre que nos cobija y alimenta a todos.

Una vez que nos empezamos a sentir parte de esta gran red, la soledad se vuelve ilusoria. Somos seres cooperativos por esencia, y en el transcurrir de los días de los retiros, cada grupo funciona como una pequeña comunidad en la que todos somos parte de cada una de las manifestaciones del otro.

La tierra, el agua, el viento, el fuego, los animales, las montañas, las hierbas y cada pequeño guijarro que nos encuentra en esos días y siempre, nos cuenta de nosotros, nos narra la historia milenaria sobre la que caminamos.
Abrir los sentidos, ampliar la forma en la que percibimos y nos percibimos irá permitiendo desarrollar una escucha más sutil en la que podamos desde nuestro silencio interno, abrirnos a los mensajes de la tierra.

El humo de medicinas, las infusiones de hierbas que vayamos hallando a nuestro paso, irán haciendo su amoroso acompañamiento a este proceso de apertura.

Los cóndores majestuosos, sagrada ave para todos los pueblos andinos, nos permitirán profundizar en nuestra relación con todo aquello que habita entre la tierra y el cielo. Nuestros muertos, nuestros deseos, todo aquello que precisamos transformar, todo aquello a lo que precisamos dar muerte y así generar un nuevo nacimiento.

Trataremos en este retiro de ir acompañando cada nueva experiencia, cada nueva vivencia, intentando generar un puente directo al día a día. Reflexionando juntos cómo llevar la montaña y lo vivido a todos los días de nuestra vida. Lo sagrado a lo cotidiano.